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martes, 15 de febrero de 2011

Puedo llamarte mi hermano (a)

Hoy llego en la más oscura de las noches, una neblina espesa que cobijo el alma, el corazón tembló de frio, las palabras que corrían agitadas en el cerebro deseosas de salir, se congelaron, en el tiempo. Hoy estuve sobre un mar de gente ahogándome en soledad, es como reír de dolor, o llorar de alegría, es un cuerpo desorientado, es perder la brújula, es sentir que se desciende a gran velocidad en un tobogán que va directo a la nada, y en el vacio que causa el descenso ver como el alma abandona el cuerpo. Es sentir que se pierde algo que nunca se tuvo, un sueño acaso, será que desperté, y que la vida real, es un valle de lágrimas.

Desgraciadamente se que no es así, es más cruel, es subir a la cruz del olvido, es flagelar el cariño, es atravesar el corazón, con la lanza de la despedida, es poner una corona de espinas sobre la esperanza, mientras se sangra hasta morir, pero no una vez, si no mil. En cada noche, después de esa, cuando los recuerdos se agolpan en la puerta de la mente, tratando de cambiar la historia, mientras las negras horas caen una sobre la otra, cual si fueran soldados en una batalla, por siempre perdida. Oh Dios ! No quiero que llegue la noche, no quiero que su manto me cubra, no quiero que la angustia me abrase y me clave sobre la espalda sus afiladas uñas, no quiero estar a solas conmigo mismo. No quiero recordar.

Tú que lees esto, alguna vez has oído el cristal del corazón al quebrarse, has sentido la vergüenza de una tímida lágrima al asomarse a la pupila, has olido la angustia en una madrugada o has deseado que salga el sol para que tus recuerdos se vayan a dormir, o se escondan entre la rutina. Acaso tú has deseado hacer y deshacer durante el día, esforzándote en empresas sin importancia, solamente para que al llegar la noche, el cansancio de tu cuerpo, rompa las cadenas que te atan al dolor del corazón, y puedas dormir tranquilamente. Pero como un fantasma que toca tu hombro en la madrugada, te despiertas a nada, cansado, como si tu alma, tuviera otro horario, y quisiera verte sufrir, o algo por el estilo. Es como que si te operaran con una anestesia, que solamente inmoviliza tu cuerpo, pero por dentro sientes y gritas, porque el bisturí corta tu piel, por que la mano siniestra del destino, esta sobre tu pecho, habré el esternón, y posa sus fríos dedos en tu corazón; pero por desgracia, tu sabes que no quiere matarte, te dejará con vida, para que vuelvas a repetir el mismo dolor, noche tras noche, en una sucesión interminable de horas, minutos y segundos.

Acaso tú, ya caminaste sobre uno de los anillos del infierno, o viste, de quien es la mano que tira la correa de tu cuello, tu conoces quien mece la cuna de tus sueños, o miraste a los ojos del destino, y deseaste huir, con el último aliento de esperanza que yacía en tus pulmones.

Si es así, puedo llamarte mi hermano (a).

El Ahora y la Fe

El ahora es una enseñanza espiritual. Así como importa lo que esta detrás de ti y delante de ti, importa mas lo que se encuentra dentro de ti, lo que uno se dice así mismo golpea en la conciencia, configura nuestro mundo, al mismo tiempo el ahora no tiene pasado, ni futuro, estas son creaciones de tu mente, la cual nació de un cuerpo físico, engendrado dentro de los ciclos de nacimiento y muerte.

La mente es solo un instrumento de tu ser, así como lo son las emociones, o el mismo cuerpo, lo que sucede es que el instrumento, por lo general se adueña de la persona y esta termina identificándose profundamente con sus esquemas de pensamiento, no puede dejar de pensar. Acordémonos de la frase de Descartes pienso y luego existo, creemos realmente que somos nuestros pensamientos, la mente sujeta los recuerdos y se aferra a ellos y con esto al dolor o se proyecta en pos de un mejor futuro creando, angustia, desconsuelo, o insatisfacción, estresando de esta forma el único momento de valor que posee, que es el ahora.

Tu no eres tu cuerpo, aunque este sea perfecto, no eres tu mente, aunque seas brillante, no eres tus emociones, aunque seas muy amable, amorosa y simpática, eres más que polvo de estrellas, eres espíritu y alma contenida en una forma humana, eres parte importante del universo, eres belleza pura.

La sociedad moderna nos acostumbra a un mundo físico, racional, de pesos y medidas, de observaciones y análisis, esto crea una gran identificación con la mente, pues esta trata de abarcarlo todo, sin embargo esta apariencia, no es la verdad, es simple ilusión, la cual nos evita descansar en la profundidad del aquí y el ahora. Por lo tanto hay que nacer de nuevo, convertirnos en niños si queremos entrar al reino de los cielos, y llegar a la conciencia en estado puro, sin la ilusoria identificación que tenemos con la forma.

Igualmente nos aferramos al dolor, a parte de ese cuerpo emocional, nos identificamos con el, llegamos a creer que esta en nuestro ADN vital, tal vez buscamos, comprensión, afecto, respeto, cariño por el simple hecho de tener un pasado doloroso que se ha exteriorizado y lo hemos convertido en nuestra carta de presentación, nuestro dolor nos acompaña, y creemos que somos eso. Esto sucede únicamente por que no vivimos el momento presente, el eterno y precioso ahora del espíritu.

Tampoco somos nuestras posesiones, casa, carro, dinero, estudio, títulos, aunque nos identifiquemos plenamente con ellos, los mismos forman parte de ese ego, que constantemente alimentamos y que nos separa de nuestra verdadera esencia, tal vez por ello es mas fácil que un rico pase por el ojo de una aguja que entre en el reino de los cielos, no por el hecho de tener, si no por su falta de conciencia y la identificación permanente con cosas que están fuera de él.

Si quieres captar al ser, a tu verdadera presencia divina, se necesita estar completa e intensamente en el ahora, no para entenderlo con la mente, sino para sentirlo parte de ti, fuiste creada a imagen y semejanza de Dios, eres chispa divina, solo busca dentro, ten Fe, y te sorprenderás.

En fuga

Yo se que es inocente, lo conozco muy bien, fui su carcelero por muchos años, el estaba preso, delgado, enfermo, desahuciado, con la mirada perdida, enfundado en su traje de rayas, golpeaba monótonamente con un vaso de lata en las rejas de una pequeña y sucia celda, solo la soledad lo visitaba de vez en cuanto, y eso me alegraba, creía que esto lo mantendría cuerdo.

Pero un acontecimiento sucedió, lunas atrás, al parecer se encendió una estrella en su cielo, que lo inquieto, le robo toda su paz y en la siguiente visita de la soledad no quiso recibirla, no volvió a comer, y empezó a reírse solo, Que pasa le pregunte preocupado, pero su respuesta no tenia sentido para mi. Me dijo “La he visto” y se tiro relajado a dormir plácidamente sobre el frio cemento de su celda.

A la mañana siguiente me dispuse a llevarle el desayuno, pero me tope con una gran sorpresa, no se como, la celda tenia un boquete, por el que había huido, durante la noche, en parte me alegre, sabia que era inocente.


Actualmente se encuentra en fuga.

Dicen que en noches de luna llena lo han visto correr desnudo.
Dicen que sube al cielo en bombas de jabón multicolores.
Dicen que ha escalado un arcoíris.
Dicen que su risa solo los ángeles la escuchan.
Dicen que ha tocado el cielo y ha regresado.
Dicen que te conoce.
Dicen que lo han visto atarse muy fuertemente en los risos de tu cabello.
Dicen que hasta se ha atrevido, el muy descarado, a tocar a tu puerta pidiendo limosna.


Tu ya sabes que estoy hablando de mi corazón, el es el que esta en fuga, se me escapo del pecho, si lo vez, no te asustes, no llames a la policía, no le dispares, no lo mates por favor, el es completamente inocente.

Nuestro Gallo

Y el Gallo canto

Era de madrugada, y verifique que nada produce mas dolor que negar al verdadero amor, que darle la espalda a la conciencia, que voltear la cara a la verdad, que cerrar los ojos a la misma justicia de la vida.


Y el Gallo canto

Entonces, Pedro escondió su rostro entre sus manos, mientras se desasía por dentro, y sus lágrimas vallaban la áspera resequedad de su rostro.


Y el Gallo canto

Mientras mi mente caía de rodillas, sobre la conciencia, y un suspiro se congelaba en lo profundo de mis pulmones con un indescriptible temor por salir.

Y el Gallo canto

Cuando Pedro deseo con todo su corazón ser crucificado y morir una sola vez.

Y el Gallo canto

Cuando el silencio de mi boca, fue lapida para el clamor del corazón.

Y el Gallo Canto

Y a distinta hora, el día del Juicio, cayo sobre ambos, en diferentes tiempos, diferentes lugares, en diferentes seres, el manto de la tristeza igual nos cobijo, la desolación escupió a nuestro rostro, el dolor acampo en el corazón y todo por negar un verdadero amor.

El niño y el anciano

La chispa de esperanza que flota sobre la pupila de un niño. El palpitar agitado de su corazón, ante una idea que se apodera de todo su ser. Ese cruce entre deseo, miedo, angustia y exaltación al oir un cuento, esa candida mirada al sentirse amado, al parecer nos acompaña durante toda una vida. Se esconde entre lo pliegues de la piel, se regenera químicamente en nuestro cerebro, cuando la nieve del tiempo cubre el monte de nuestra cabeza, esa es la cíclica naturaleza de nuestro cuerpo, primero nos prepara para la vida, luego para la pos’ vida.

Cuando en la playa de la vejez observamos las velas del barco que nos transportara a la otra orilla, la esperanza empieza a bailar con el miedo un vals y aunque nuestras fuerzas disminuyen, los pasos se hacen cortos, y nuestra respiración se agita con mayor facilidad, el amor nos inunda y lo proyectamos en la mirada, cual si derritiéramos con ella, el abatimiento, la desidia, la indiferencia, el desgano y a veces la antipatía con la que al final de la vida muchos tratan de cobijarnos.

Sera que de jóvenes, nos ven como una fuerte esperanza, con la cual cumplir todos sus sueños fallidos y de viejos como una pesada cruz que marca el norte hacia el cual invariablemente se dirigirán, y mientras a unos los quieren a otros es mejor ignorarlos.

Y si

La imaginación es una aliada del deseo, pasea entre sombras, humo, y espejos. Es parte de la magia de la vida, ayuda a construir ese mundo perfecto, en donde sobreviven todos nuestros, ¨Y SI¨.

Si pudiera voltear el reloj con las arenas del tiempo,
y si hubiera congelado esa mirada,
si mi pecho se hubiera abierto al suyo y hubiera comprendido el amor en su entrecortada respiración,
si mi mano no hubiera soltado la de ella,
si hubiera expresado con palabras, lo que mi corazón gritaba,
si el silencio no se hubiera apoderado de la noche,
y si ella me hubiera amado,
o si yo hubiera entendido, que su amor era diferente,
si mi valor no se hubiera resbalado por mi garganta,
o si los ojos que me hechizaron no me hubieran causado pánico,
si sus labios hubieran entendido a los míos,
si el deseo no me hubiera apenado, y el terror de salir lastimado, no hubiera sacado sus garras mientras comíamos un helado,

Si tan solo me hubiera dicho TE QUIERO, aunque fuera mentira, yo se que al cerrar los ojos y abrazar la almohada, en las frías madrugadas, mi imaginación, hubiera construido ese mundo perfecto, ese mundo sin lagrimas, de manos juntas y corazones enlazados, ese mundo hecho de suspiros con olor a rozas, de arcoíris en verano, ese mundo con noches de luna llena, y días de fiesta. Pero el reloj siguió su curso, los veranos cayeron pesadamente unos sobre otros, como muertos que se acumulan en una misma fosa, los aguaceros del invierno lavaron, las calles, mientras sus fuertes gotas retumbaban sobre mi corazón en un intento por limpiarlo, los arcoíris cual mago que aparece y desaparece en un pestañeo, hacían su acto, y la luna intrépida, nunca abandono mi ventana. Por eso es que de vez en cuando, sonrío, miro al cielo y me digo para mis adentros, pero Y Si.

El tercer testículo

Es un auto lujoso, una casa grande, una cuenta en suiza, un doctorado, una gerencia, una hermosa modelo o cualquier objeto físico o intangible que nos otorgue poder sobre otras personas, algo con lo que se trata de marcar diferencia establecer un status quo. Con ello le cantamos al mundo que somos más machos, que tenemos mas dinero, que estudiamos en mejores lugares, que llegamos mas lejos, no somos de los que se conforman viviendo de rodillas durante toda su vida, nos hemos puesto de pie, y podemos observar mas largo que cualquiera, y si para llegar a ese lugar tenemos que empujar o majar a unos cuantos, que importancia puede tener, al fin y al cabo, somos lo que somos, es lo natural, sobrevive, el mas fuerte, el mas inteligente, el mejor dotado, el que mas impresiona.

Vivimos en la isla de las fantasías, un mundo de vanas ilusiones construido a nuestra medida apenas para hacer encajar nuestros defectos en guantes perfectos y utilizar nuestras virtudes no para servir sino para servirnos de ellas.

Sí, tal vez tu virtud, sea el gran y enorme testículo, en el que te apoyas, y sobre el que te crees diferente, único, imposible de imitar.

Pero la naturaleza no solo nos hizo bípedos, también nos dio dos ojos, lo que nos otorga una perspectiva de profundidad, dos oídos, con lo que apreciamos el sonido estereofónico, dos manos, una para dar y otra para recibir. El compartir esta en nuestra naturaleza. Así como las rosas no pueden negarse a expedir su perfume y recibir a las abejas, nosotros no deberíamos acumular riquezas mientras tantos mueren por falta de alimento, de cariño, de comprensión y de amistad.

El deseo de ser admirado y respetado hace yunta con el miedo por entregarse. La sonrisa dibujada en nuestro rostro por el payaso de la sociedad se desprende con cada lágrima de realidad que se arrastra desde la naciente de nuestros ojos.

La bola de poder con la que fantaseamos, no nos codifica y empaqueta como las otras, sino que nos esconde, nos maquilla y proyecta nuestro universo mental al público que deseamos conquistar, sobre los que queremos establecer algún tipo de ligamen económico, psicológico, emocional o hasta espiritual con el objeto de controlarlos.

La ventaja competitiva propia de las empresas, deseosas de sobrevivir en la selva de asfalto y carreteras digitales, se traslado a las relaciones personales y se instituyo entre las piernas, por afuera de la sonrisa, o alrededor de la mente, es parte de la bruma que nos ciega y nos impide ver al hermano a al par, en su lugar observamos un ente estructurado con características peligrosas propias de un competidor o un futuro vasallo, cliente de nuestra maquinación.

El borrador de Dios

Nos vestimos con el traje de la inocencia, sembramos en el campo de la esperanza, lo regamos con el sudor de nuestros años, plantamos una casa, lo llenamos con muebles, hijos y deudas hasta convertirlo en un hogar,

Los años cayeron a cuenta gotas, mientras observamos como nuestros retoños, evolucionaban del chupón, a la bicicleta, de la crayola al bolígrafo y luego a la computadora.

En el oleaje de nuestra vida, todo se movía del sacrificio al dolor, de la angustia a la alegría, se daba y se tomaba, mientras el payaso del destino hacia malabares para no dejar caer las bolas de nuestro futuro.

Y las nubes se abrieron conversando en el idioma de las gotas con nuestra tierra, sus gritos estremecieron los oídos mismos de las rocas, era un sermón largo que tenía escrito, en muchos de sus párrafos, la palabra muerte.

La tierra cedió, los caballos del apocalipsis descendieron ladera abajo, arrastrado un manto de dolor, que lo cubrió todo.

Lo que era un hogar, ahora son maderos quebrantados por el lodo, lo que era una familia ahora es una pila de carne, lo que era esperanza y alegría ahora es solo vacío y lágrimas.

Dios aplico su borrador, mi existencia se desintegro en un pestañeo, la muerte me sujeto con ambas manos, y sus ojos negros se clavaron como chuchillos sobre mi pecho.

Por que estoy vivo, por que el aire pesa tanto, porque mi respiración es tan lenta, por que la noche es tan larga, por que el sol no calienta, por que el recuerdo no se aleja, por que el borrador no paso sobre mí.

El amor

Si lo definimos como el efecto de un exceso de la serotonina y dopamina, los cuales son neurotransmisores sintetizados en nuestras neuronas, desencadenados como una reacción a un conjunto de características particulares de un ser humano, que lo convierten en nuestro objeto de atención, centramos el estudio en el cerebro, si lo expresamos como la simple “inclinación del alma hacia un objeto o persona”, lo elevamos a un plano espiritual, si afirmamos que el amor y el odio son dos caras de una misma moneda, eso nos hace inferir que si nacemos por el amor, expresarlo es nuestra propia naturaleza, pero si somos el rayo en la tormentosa noche de nuestra madre y se nos alimenta con la leche del rencor, y se nos baña en la tina del desprecio, es probable que el odio sea nuestra moneda de cambio. Algunos creen que todo lo que odiamos es aprendido, es algún tipo de fenómeno social; pero no será mas bien instinto de sobrevivencia o genética que predispone nuestras actitudes hacia ciertas personas basados en malas experiencias de vidas pasadas.


Y por supuesto como los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado, que determina que nos inclinemos a un lado o al otro del péndulo de la vida, será acaso el conjunto de actitudes psíquicas y características físicas que detonan inconscientemente las hormonas mencionadas en el párrafo anterior en tal caso, seria siempre cuestión de cerebro por un lado y combinación de propiedades por el otro, pero ambas características son físicas y pasajeras, por lo que el amor no seria eterno y se supone que al amor no le importa el pasado y anula cualquier temor del futuro con lo cual pierde por completo el sentido del tiempo, sin embargo al actuar bajo la influencia de ciertas hormonas, es probable que nos estemos engañando a nosotros mismos y estemos actuando y pensando bajo un estado alterado de conciencia, que en vez de liberarnos nos esclaviza.


Por supuesto que si lo relacionamos con impulso sexual hablamos de sobrevivencia de la especie, si lo relacionamos con objetos es simple materialismo, si lo relacionamos con la humanidad seria empatía o con Dios espiritualidad pero si este amor es algo que no se puede expresar en palabras, que simplemente nos mueve a actuar a favor del prójimo el cual puede ser cualquier persona en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, si podemos apreciar la belleza de la vida, aun cuando nuestra mano no tenga una mano a la cual asirse, o nuestra piel se haya marchitado esperando una caricia, aun cuando todos los ojos que nos miren nos reclamen el poco de oxigeno que tomamos del aire, o el fracaso este tocando por enésima vez la puerta de nuestra morada, entonces sabremos que no es el aire quien nos mantiene vivos, ni el bollo de pan que reposa en el estomago lo que nos ha alimentado, o no es el viejo abrigo lo que nos esta calentando, si no el amor.


El amor es una filosofía en si misma, es una puerta abierta que todo el mundo cierra, es una flor que muchos buscan en los montes, bajo las rocas en los pantanos, sobre las praderas, o directamente en los viveros, pero no, en su corazón.



Se dice que para ser feliz, hay que haber conocido el amor verdadero y este solo se reconoce una vez que lo hemos perdido para siempre; sin embargo quienes así opinan son simples mercaderes de nuestros estados de animo, lo que están haciendo es jugando con nuestra mente, manipulándonos para poder vendernos sustitutos, pero el verdadero amor es desinteresado, no es posesivo y aunque nuestro ser amado haga maromas con nuestro corazón de cristal dejándolo caer y quebrándolo, tu sigues amándolo con cada uno de los pedacitos, porque sin ser masoquista, estas cumpliendo tu propia naturaleza, así como el gorrión necesita volar, el pececillo nadar, el lobo aullar, tu necesitar amar.


Si ya encontraste el reino de la felicidad en tu corazón, si te sentaste en el trono del amor, si controlas el ejército del deseo, si en el cofre de tesoros lo que guardas son joyitas de sabiduría, entonces debes estar consciente que necesitas amar, porque amar es entregarse, es compartir, es ayudar, es solidarizarse, es saber que aunque el amor y por ende la felicidad están dentro de nosotros, esa es energía pura, fuerza, vibración, chispa divina, que no debe ser contenida, ni aprisionada de ninguna forma, porque de serlo o se extingue y nosotros con ella o produce el dolor suficiente para reactivar la conciencia, replantear nuestra existencia y reiniciarnos en un nuevo ciclo de aprendizaje en la escuela la vida.

La noche

El cielo, regido por la madre de Cupido. La tierra, dominada por Tauro, la noche bañada de estrellas, la luna serena y pálida, las rosas escarchadas por el frío de la oscuridad y sus capullos cerrados a la espera del amanecer. Todos hechizados por grillos, chicharras y ranas en armoniosa alabanza.


El deseo juega entre las sombras con la pasión y la espesa neblina de estrés de la ciudad empieza a desvanecerse. Las minifaldas ceñidas al cuerpo brotan en las esquinas como burbujas en una gaseosa, hombres con antifaces juegan al mago, haciendo desaparecer cosas. La cerveza se desliza en las mesas, las risas saltan, juegan y vuelven a la boca de quien las parió, los amigos se multiplican, las penas se ahogan, los cines se visten de rojo, las callejuelas sirven de oficinas a los hampones, las leyes se van a dormir, el desenfreno pega el grito al cielo.


Hombres en busca de placer, compran carne en la esquina y se la comen, sin cocinar, en un mugriento cuarto. La pobreza se quita la mascara y agotada y maltrecha se duerme sobre una banca del parque, mientras un perro sarnoso le lame la cara. Los agujeros en las paredes de lata de los tugurios, dejan pasar la luz de los fluorescentes, mientras el intestino de los niños parece hablar dormido y preguntar por comidas jamás probadas.

El padre agotado retorna al hogar, mientras niños se arremolinan sobre su ser, por un pedazo de cariño. Tira la corbata, se quita los zapatos y deposita sus huesos sobre un viejo sillón, al tiempo que degusta sin ganas un plato con comida pasca y fría que le sirven mientras escucha el último gol, de un equipo de fútbol que no conoce.

Sí, eso es la noche, pero lo mejor es cuando se cierran los ojos, y la lluvia azota con furia el techo de la residencia, mientras un frío invernal penetra por las persianas todavía abiertas del pequeño cuarto, y atravesando un agujero del cerebro transitan en procesión cientos de imágenes, entonces es cuando se quiere, se tiene, se ama, se ambiciona, se posee y se libera a discreción.

Por eso te digo cuídate, porque ayer te mire, y con la complicidad de la noche, atrape tu recuerdo en mi mente, dentro del profundo y negro abismo de mi ser, te hice prisionera. Cadenas de pensamiento y deseos hechos nudo te inmovilizan, y aunque tu no lo quieras, no me entiendas, me odies, o no me conozcas, o conociéndome no te importe; aun así, no te podrás liberar de mis brazos, de mis labios, de mi entendimiento; así como tu piel no se puede liberar del frío, tu mirada de la luz, o tu corazón del latido.

Los otros

Inquietud, angustia, desasosiego, Amenabar utilizó a Nicolle para la proyección del sentimiento, un fantasma que se cree vivo, y que posee una familia, un hogar, al cual proteger, pero nada mas alejado de la realidad, por que los otros somos nosotros viviendo con ellos.


Tornado en la mente, la realidad del espejo, arriba es abajo, y abajo es arriba como todo, depende de algo más.


Acaso después de más de 15 años de estudio, con Tales, Pitágoras, Colon, Caupolicán, Bequer, Allende, Adán, Abraham, Jacob, José, Moisés, Jesús, familiares y amigos, viviendo en mi cerebro, puedo decir que tengo una idea, si mas bien son las ideas, las que son atravez de mi.


La idea es la semilla de la creación, es el diminuto contenedor de la existencia.


Galopando entre las palabras, escondiéndose en la mente, los que fueron, viven y serán dentro de mí, dentro de usted. Podemos llamarlos vocecillas de la conciencia, intuición, pero es más que eso, es el espíritu de la inmortalidad.


Soy un faro encendido, o soy solo un espejo, la diferencia según quien mire será solo de forma, o de fondo.


Si la estrella que alumbra en el cielo e inspira a algún loco poeta, es un sol, que murió miles de años atrás, importa acaso.


Si soy yo, el que escribe esto, o es el que vive en mí. Si es el que fue o el que será y si al leerlo tú te influencias de mi y parte de lo que soy morará en tu mente. Y si esas palabras que forman ideas, fueran como piedras en el manso estanque que al ser arrojadas al centro producen ondas que llegan hasta la orilla de tu conciencia, acaso no formare parte ya de ti, y cuando hables quien será el que hable.


Porque en la apariencia de la vida nos vestimos con ropas ajenas, simulamos alegría, lloramos por lo que somos y reímos por lo que no tenemos.

Quien Soy

Quien soy


Me escondo entre los pliegues
de una sonrisa,
Ruedo por la mejilla,
sumergido en una lágrima

Soy una chispa que nace
y muere en un segundo
dentro de las oscuras
cavernas de la mente.

Soy la respiración lenta,
el pulso acelerado,
el pensamiento fugitivo,
el crujir de dientes.

Estoy sobre la piel
y entre los huesos,
adopto la forma de ideas,
las defiendo me hago grande
y desaparezco.

A la luz de la verdad,
como sombras, son mis actos
aguijones en la nuca
brazas en la mano.

Soy el llanto y la risa,
la rima en el poema
Soy la tensión sobre
la cuerda que arroja
al aire la armoniosa nota

Soy el átomo y el electrón
el planeta y el sol,
la luz que se arquea y la
mirada que se pierde.


Soy la vida

Carta para Dalila

Entre la ardiente arena del desierto, en el Valle de Soreq, como una visión del paraíso extinto, emergía una figura imposible, ojos de esmeralda que resplandecían como promesa de vida, en la primavera de una selva tropical, jamás vista, cubierta con una piel delicada, suave blanca, perfumada como un jazmín, con un cabello mas negro que una noche sin estrellas, el cual descendía como riachuelo hasta la mitad de su espalda, sus labios rojos, carnosos, vibrantes que al expandirse eran coronados con una sonrisa que semejaba la luna en cuarto creciente, en tanto el vestido de seda rosado acariciaba su piel suavemente, abrazándola, ciñéndose a un escultural cuerpo. Como Napoleón ante los Alpes, la vista de sus empinadas montañas, las llanuras de su abdomen, el secreto de su valle escondido, era impresionante, imposible que existiera una conquista más alta.


Que importancia hubiera tenido descuartizar a un León con las manos si no hubiera podido abrazar su cintura, que importancia habría tenido vencer a todos mis enemigos con una quijada de burro, sino hubiera bebido del dulce néctar de sus labios, que importancia habría tenido vivir libre, en el desierto, si estaba prisionero de su amor y la llama de la pasión me derretía por dentro, si mis músculos y cuerpo solamente querían convertirse en abrigo de su piel y para que mis ojos, si mis ojos, si ya su figura, su sonrisa y su mirada no iban a iluminar más el atardecer de mi vida.


Y ahora que lo pienso, fui un tonto, mi mente, mi cuerpo y mi espíritu, fueron de una sola mujer, traicione a mi pueblo, a mi Dios y a mi mismo para demostrar mi devoción. Fui desarmado por el amor y hecho esclavo por la pasión, pague con mi muerte por el pecado cometido y aún muriendo, no deje de amarla. Sí, fui un tonto, fui como muchos otros, vendido por unas monedas.


Bajo la tempestad de mi conciencia y a la sombra de mi desesperación, puedo asegurar que conocí el cielo y las estrellas, y estando ciego al lado de la pesada piedra del molino, su recuerdo empañaba lo poco que quedaba de mi mente en tanto las horas pasaban arrodilladas gimiendo, arrastrando mi vida debajo de la piedra de ese viejo molino. Y yo, tratando de hacer polvo los recuerdos, siempre tratando. Pero no, no la juzgo, que sea mi Dios quien lo haga, así como me juzgara a mí, yo solo puedo amarla, porque para eso nací.


Atentamente


Sansón HC

La legion del Mal

Por cada súper amigo un archienemigo, por cada cuenta de activo una de pasivo o capital equivalente, la ecuación equilibrada, por la belleza del rayo el estruendo ensordecedor del trueno.

Como electrones que giran alrededor del núcleo, o planetas alrededor de soles o sistemas alrededor de galaxias, mis pensamientos giran alrededor de pensamientos, todo aquello que se ha absorbido por medio de nuestros sentidos, el pasado, el presente y el futuro; leído, oído, visto, sentido, por medio de libros, revistas, documentales, películas; todo se convierte en impulsos eléctricos, o sea en energía, vibrando alrededor de energía, expandiéndose, como el mismo universo, sin límites.

Con un concepto bipolar de la vida;” bueno y malo, largo y ancho, alto y bajo, bonito y feo, dulce y amargo” tratando de encasillar todo lo que conocemos, marcando límites, deduciendo e infiriendo reglas, justificándonos para acoplar nuestro ser a límites imaginarios, así nos educaron.

Necesitamos utilizar nuestro cuerpo como ese precioso instrumento de la creación que es contenedor de un espíritu inmortal, no dejarnos utilizar por él, lo que en la cultura popular se conoce con el dicho de “comer para vivir y no vivir para comer”.

Necesitamos utilizar nuestra mente, abrir nuestro entendimiento, deshacernos de estereotipos y de pensamientos que nos han vendido para manipularnos y no para liberarnos.

Si conceptualizamos los demonios como todas aquellas dificultades, peligros, amenazas que en el devenir de nuestro camino nos salen al paso, debemos aprender a afirmarnos en nuestro ser, y verlos de frente, que no se nos congele la sangre. El demonio cuida la puerta de un conocimiento específico, que necesitamos obtener, entre más grande el demonio, más importante el tesoro que cuida, pero hay que tener el valor de enfrentarlo y la constancia y determinación para superarlo.

El Desterrado

Como apreciar la belleza de la luz, si el oscuro manto de la noche no cobijara nuestros sentidos, como desear el dulce néctar de la fruta, si la sed no hubiera consumido nuestra garganta, como resucitar si antes no morimos.

Como apreciar el amor en todas sus facetas, si no tuviera un origen pecador.

En el Valle del sufrimiento, debajo del árbol de lágrimas, con un cuerpo prestado y sin más tiempo que el presente, atado por las dolorosas cadenas del recuerdo, suspirando por todo aquello que no podrá ser; suplicamos “venga a nosotros tu reino”, por lo que el reino de Dios será dentro de nosotros en nuestro corazón, en nuestra conciencia, y cuando esto ocurra habremos resucitado de entre los muertos, de entre quienes no conocen y no han visto el rostro del señor, en el anciano, en el niño, en el necesitado; y con esto la muerte no nos alcanzará.

Adquirir conciencia es lo que se requiere, vivir en amor, no solo predicarlo, hacer mío el dolor de nuestros hermanos, solidarizarnos, compartir las alegrías, con lo cual estas se multiplicaran y hacer un esfuerzo por salir adelante no solo materialmente sino espiritualmente, al cabo que cielo y tierra pasaran, la materia, pero “la palabra”, el alimento del espíritu, es ancha, larga, profunda, vibrante, colorida y atemporal.

Nos convertimos en nuestros pensamientos, por medio de nuestras acciones, nada tan simple que escalar el monte más alto de nuestra conciencia para conocer la alegría o descender al más profundo abismo en nuestro inconsciente y llorar junto al espejo de nuestra tristeza.

Yo elijó sufrir, si y solo si, no tengo opción, paradójicamente no es elección, y por lo tanto lo único que nos quedaría por rescatar es la templanza y la convicción de que mi Dios es más grande que mi dificultad, con lo que no solo me a puesto a prueba, sino que también me ha otorgado la capacidad para salir adelante, por lo que estaré afirmándome a mi mismo en mis propias creencias.

Convertiré mi tristeza en una puerta para acceder a mi espiritualidad cada lamento se convertirá en una grada, en un peldaño más, pero la nube nunca me impedirá ver el sol, por que se que detrás de cada pesar existe una alegría, al fin y al cabo si no fuera por las primeras no sabríamos apreciar las segundas, este es nuestro yin yan emocional, quien lo conoce sabe que todo es transitorio, y hay que saber apreciar cada instante, cada nacimiento y cada muerte , cada amanecer y cada anochecer, cada lágrima que resbalando por la mejilla, coquetea con una sonrisa que todavía no nace.

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