Por cada súper amigo un archienemigo, por cada cuenta de activo una de pasivo o capital equivalente, la ecuación equilibrada, por la belleza del rayo el estruendo ensordecedor del trueno.
Como electrones que giran alrededor del núcleo, o planetas alrededor de soles o sistemas alrededor de galaxias, mis pensamientos giran alrededor de pensamientos, todo aquello que se ha absorbido por medio de nuestros sentidos, el pasado, el presente y el futuro; leído, oído, visto, sentido, por medio de libros, revistas, documentales, películas; todo se convierte en impulsos eléctricos, o sea en energía, vibrando alrededor de energía, expandiéndose, como el mismo universo, sin límites.
Con un concepto bipolar de la vida;” bueno y malo, largo y ancho, alto y bajo, bonito y feo, dulce y amargo” tratando de encasillar todo lo que conocemos, marcando límites, deduciendo e infiriendo reglas, justificándonos para acoplar nuestro ser a límites imaginarios, así nos educaron.
Necesitamos utilizar nuestro cuerpo como ese precioso instrumento de la creación que es contenedor de un espíritu inmortal, no dejarnos utilizar por él, lo que en la cultura popular se conoce con el dicho de “comer para vivir y no vivir para comer”.
Necesitamos utilizar nuestra mente, abrir nuestro entendimiento, deshacernos de estereotipos y de pensamientos que nos han vendido para manipularnos y no para liberarnos.
Si conceptualizamos los demonios como todas aquellas dificultades, peligros, amenazas que en el devenir de nuestro camino nos salen al paso, debemos aprender a afirmarnos en nuestro ser, y verlos de frente, que no se nos congele la sangre. El demonio cuida la puerta de un conocimiento específico, que necesitamos obtener, entre más grande el demonio, más importante el tesoro que cuida, pero hay que tener el valor de enfrentarlo y la constancia y determinación para superarlo.
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