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martes, 15 de febrero de 2011

El amor

Si lo definimos como el efecto de un exceso de la serotonina y dopamina, los cuales son neurotransmisores sintetizados en nuestras neuronas, desencadenados como una reacción a un conjunto de características particulares de un ser humano, que lo convierten en nuestro objeto de atención, centramos el estudio en el cerebro, si lo expresamos como la simple “inclinación del alma hacia un objeto o persona”, lo elevamos a un plano espiritual, si afirmamos que el amor y el odio son dos caras de una misma moneda, eso nos hace inferir que si nacemos por el amor, expresarlo es nuestra propia naturaleza, pero si somos el rayo en la tormentosa noche de nuestra madre y se nos alimenta con la leche del rencor, y se nos baña en la tina del desprecio, es probable que el odio sea nuestra moneda de cambio. Algunos creen que todo lo que odiamos es aprendido, es algún tipo de fenómeno social; pero no será mas bien instinto de sobrevivencia o genética que predispone nuestras actitudes hacia ciertas personas basados en malas experiencias de vidas pasadas.


Y por supuesto como los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado, que determina que nos inclinemos a un lado o al otro del péndulo de la vida, será acaso el conjunto de actitudes psíquicas y características físicas que detonan inconscientemente las hormonas mencionadas en el párrafo anterior en tal caso, seria siempre cuestión de cerebro por un lado y combinación de propiedades por el otro, pero ambas características son físicas y pasajeras, por lo que el amor no seria eterno y se supone que al amor no le importa el pasado y anula cualquier temor del futuro con lo cual pierde por completo el sentido del tiempo, sin embargo al actuar bajo la influencia de ciertas hormonas, es probable que nos estemos engañando a nosotros mismos y estemos actuando y pensando bajo un estado alterado de conciencia, que en vez de liberarnos nos esclaviza.


Por supuesto que si lo relacionamos con impulso sexual hablamos de sobrevivencia de la especie, si lo relacionamos con objetos es simple materialismo, si lo relacionamos con la humanidad seria empatía o con Dios espiritualidad pero si este amor es algo que no se puede expresar en palabras, que simplemente nos mueve a actuar a favor del prójimo el cual puede ser cualquier persona en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, si podemos apreciar la belleza de la vida, aun cuando nuestra mano no tenga una mano a la cual asirse, o nuestra piel se haya marchitado esperando una caricia, aun cuando todos los ojos que nos miren nos reclamen el poco de oxigeno que tomamos del aire, o el fracaso este tocando por enésima vez la puerta de nuestra morada, entonces sabremos que no es el aire quien nos mantiene vivos, ni el bollo de pan que reposa en el estomago lo que nos ha alimentado, o no es el viejo abrigo lo que nos esta calentando, si no el amor.


El amor es una filosofía en si misma, es una puerta abierta que todo el mundo cierra, es una flor que muchos buscan en los montes, bajo las rocas en los pantanos, sobre las praderas, o directamente en los viveros, pero no, en su corazón.



Se dice que para ser feliz, hay que haber conocido el amor verdadero y este solo se reconoce una vez que lo hemos perdido para siempre; sin embargo quienes así opinan son simples mercaderes de nuestros estados de animo, lo que están haciendo es jugando con nuestra mente, manipulándonos para poder vendernos sustitutos, pero el verdadero amor es desinteresado, no es posesivo y aunque nuestro ser amado haga maromas con nuestro corazón de cristal dejándolo caer y quebrándolo, tu sigues amándolo con cada uno de los pedacitos, porque sin ser masoquista, estas cumpliendo tu propia naturaleza, así como el gorrión necesita volar, el pececillo nadar, el lobo aullar, tu necesitar amar.


Si ya encontraste el reino de la felicidad en tu corazón, si te sentaste en el trono del amor, si controlas el ejército del deseo, si en el cofre de tesoros lo que guardas son joyitas de sabiduría, entonces debes estar consciente que necesitas amar, porque amar es entregarse, es compartir, es ayudar, es solidarizarse, es saber que aunque el amor y por ende la felicidad están dentro de nosotros, esa es energía pura, fuerza, vibración, chispa divina, que no debe ser contenida, ni aprisionada de ninguna forma, porque de serlo o se extingue y nosotros con ella o produce el dolor suficiente para reactivar la conciencia, replantear nuestra existencia y reiniciarnos en un nuevo ciclo de aprendizaje en la escuela la vida.

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