El ahora es una enseñanza espiritual. Así como importa lo que esta detrás de ti y delante de ti, importa mas lo que se encuentra dentro de ti, lo que uno se dice así mismo golpea en la conciencia, configura nuestro mundo, al mismo tiempo el ahora no tiene pasado, ni futuro, estas son creaciones de tu mente, la cual nació de un cuerpo físico, engendrado dentro de los ciclos de nacimiento y muerte.
La mente es solo un instrumento de tu ser, así como lo son las emociones, o el mismo cuerpo, lo que sucede es que el instrumento, por lo general se adueña de la persona y esta termina identificándose profundamente con sus esquemas de pensamiento, no puede dejar de pensar. Acordémonos de la frase de Descartes pienso y luego existo, creemos realmente que somos nuestros pensamientos, la mente sujeta los recuerdos y se aferra a ellos y con esto al dolor o se proyecta en pos de un mejor futuro creando, angustia, desconsuelo, o insatisfacción, estresando de esta forma el único momento de valor que posee, que es el ahora.
Tu no eres tu cuerpo, aunque este sea perfecto, no eres tu mente, aunque seas brillante, no eres tus emociones, aunque seas muy amable, amorosa y simpática, eres más que polvo de estrellas, eres espíritu y alma contenida en una forma humana, eres parte importante del universo, eres belleza pura.
La sociedad moderna nos acostumbra a un mundo físico, racional, de pesos y medidas, de observaciones y análisis, esto crea una gran identificación con la mente, pues esta trata de abarcarlo todo, sin embargo esta apariencia, no es la verdad, es simple ilusión, la cual nos evita descansar en la profundidad del aquí y el ahora. Por lo tanto hay que nacer de nuevo, convertirnos en niños si queremos entrar al reino de los cielos, y llegar a la conciencia en estado puro, sin la ilusoria identificación que tenemos con la forma.
Igualmente nos aferramos al dolor, a parte de ese cuerpo emocional, nos identificamos con el, llegamos a creer que esta en nuestro ADN vital, tal vez buscamos, comprensión, afecto, respeto, cariño por el simple hecho de tener un pasado doloroso que se ha exteriorizado y lo hemos convertido en nuestra carta de presentación, nuestro dolor nos acompaña, y creemos que somos eso. Esto sucede únicamente por que no vivimos el momento presente, el eterno y precioso ahora del espíritu.
Tampoco somos nuestras posesiones, casa, carro, dinero, estudio, títulos, aunque nos identifiquemos plenamente con ellos, los mismos forman parte de ese ego, que constantemente alimentamos y que nos separa de nuestra verdadera esencia, tal vez por ello es mas fácil que un rico pase por el ojo de una aguja que entre en el reino de los cielos, no por el hecho de tener, si no por su falta de conciencia y la identificación permanente con cosas que están fuera de él.
Si quieres captar al ser, a tu verdadera presencia divina, se necesita estar completa e intensamente en el ahora, no para entenderlo con la mente, sino para sentirlo parte de ti, fuiste creada a imagen y semejanza de Dios, eres chispa divina, solo busca dentro, ten Fe, y te sorprenderás.