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martes, 15 de febrero de 2011

Puedo llamarte mi hermano (a)

Hoy llego en la más oscura de las noches, una neblina espesa que cobijo el alma, el corazón tembló de frio, las palabras que corrían agitadas en el cerebro deseosas de salir, se congelaron, en el tiempo. Hoy estuve sobre un mar de gente ahogándome en soledad, es como reír de dolor, o llorar de alegría, es un cuerpo desorientado, es perder la brújula, es sentir que se desciende a gran velocidad en un tobogán que va directo a la nada, y en el vacio que causa el descenso ver como el alma abandona el cuerpo. Es sentir que se pierde algo que nunca se tuvo, un sueño acaso, será que desperté, y que la vida real, es un valle de lágrimas.

Desgraciadamente se que no es así, es más cruel, es subir a la cruz del olvido, es flagelar el cariño, es atravesar el corazón, con la lanza de la despedida, es poner una corona de espinas sobre la esperanza, mientras se sangra hasta morir, pero no una vez, si no mil. En cada noche, después de esa, cuando los recuerdos se agolpan en la puerta de la mente, tratando de cambiar la historia, mientras las negras horas caen una sobre la otra, cual si fueran soldados en una batalla, por siempre perdida. Oh Dios ! No quiero que llegue la noche, no quiero que su manto me cubra, no quiero que la angustia me abrase y me clave sobre la espalda sus afiladas uñas, no quiero estar a solas conmigo mismo. No quiero recordar.

Tú que lees esto, alguna vez has oído el cristal del corazón al quebrarse, has sentido la vergüenza de una tímida lágrima al asomarse a la pupila, has olido la angustia en una madrugada o has deseado que salga el sol para que tus recuerdos se vayan a dormir, o se escondan entre la rutina. Acaso tú has deseado hacer y deshacer durante el día, esforzándote en empresas sin importancia, solamente para que al llegar la noche, el cansancio de tu cuerpo, rompa las cadenas que te atan al dolor del corazón, y puedas dormir tranquilamente. Pero como un fantasma que toca tu hombro en la madrugada, te despiertas a nada, cansado, como si tu alma, tuviera otro horario, y quisiera verte sufrir, o algo por el estilo. Es como que si te operaran con una anestesia, que solamente inmoviliza tu cuerpo, pero por dentro sientes y gritas, porque el bisturí corta tu piel, por que la mano siniestra del destino, esta sobre tu pecho, habré el esternón, y posa sus fríos dedos en tu corazón; pero por desgracia, tu sabes que no quiere matarte, te dejará con vida, para que vuelvas a repetir el mismo dolor, noche tras noche, en una sucesión interminable de horas, minutos y segundos.

Acaso tú, ya caminaste sobre uno de los anillos del infierno, o viste, de quien es la mano que tira la correa de tu cuello, tu conoces quien mece la cuna de tus sueños, o miraste a los ojos del destino, y deseaste huir, con el último aliento de esperanza que yacía en tus pulmones.

Si es así, puedo llamarte mi hermano (a).

3 comentarios:

  1. Claro que si puedes llamarme HERMANO

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  2. Felicidades, tienes una gran habilidad yo pensaba que sòlo para pelear eras bueno!!! ja ja.

    Sigue adelante eres una gran persona y te aprecio mucho.

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  3. heyy escbribes que bueno eladio te felicito por el talento tines buenas metaforas y parrafos profundos,, muy triste pero esta bien logrado con vocabulario enetendible ,, de verda te felicito y lo animo a seguir!!
    cesar!!

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